Arquitectura religiosa
La ciudad conserva un importante conjunto de iglesias románicas tanto de piedra como de ladrillo, donde destacan San Esteban, San Millán, San Martín, la Santísima Trinidad, San Andrés, San Clemente, Santos Justo y Pastor, la Vera Cruz y San Salvador entre otras. También conserva diversos conventos y monasterios como el de San Antonio el Real, el del Parral o el de San Vicente el Real.
Arquitectura civil
El palacete castellano Ayala Berganza de finales del siglo XV, declarado Monumento Histórico-Artístico, convertido actualmente en alojamiento turístico, C/ Carretas, 5. Debido a un asesinato múltiple sucedido a finales del siglo XIX es conocido por los segovianos como "la casa del crimen".
La arquitectura civil, con abundantes palacios medievales con fachadas, portadas, patios de columnas, escudos y torreones. Se pueden destacar diversas portadas en la calle Daoíz, la Casa del Sello en la calle San Francisco, la Casa-Museo del Torreón de Lozoya en la plaza de San Martín, la Casa del Siglo XV (o de Juan Bravo), la Casa del Conde Alpuente (Fomento), la Casa de los Picos y otras de la Calle Real.
La arquitectura civil tradicional con el estilo propio de tejados segovianos de teja y con la típica decoración de esgrafiados en las fachadas.
La taberna más antigua de la ciudad data de 1861 y se trata de la Taberna Rubi, situada a pocos pasos de la Plaza Mayor.
La Casa de la Moneda, el más antiguo edificio industrial de Europa. Rehabilitada y abierta al público en 2011.
Casa de los Picos
Escultura urbana
La escultura urbana en Segovia está protagonizada por obras que representan a ilustres personajes vinculados a la ciudad, a los que se ha querido rendir homenaje de esta manera, aunque también podemos encontrar diversas imágenes de tipo religioso. Una de las esculturas más emblemáticas de la ciudad es la loba capitolina, copia de la escultura Luperca que se conserva en el Museo Capitolino de Roma, que la obsequió a la ciudad en 1974 durante los actos de celebración del bimilenario del acueducto.
Personajes religiosos como Domingo de Soto, Pío XII, San Antonio María Claret o San Juan de la Cruz tienen su espacio dentro de la escultura urbana de la ciudad, la primera obra de Ortega y el resto de José María García Moro, escultor próspero en Segovia a quien también se debe el monumento a la Juventud ubicado en la plaza del conde de Cheste. También otros maestros que homenajearon con su obra a algunos paisanos han sido a la vez reconocidos en alguna calle o plaza de la ciudad, como es el caso de Aniceto Marinas, a quien dedicó un monumento en 1943 su amigo y compañero Mariano Benlliure.
En el campo de las armas encontramos el monumento a Daoíz y Velarde, obra de Aniceto Marinas. Del mismo autor es la escultura al comunero Juan Bravo, realizada en 1921 y ubicada en pleno centro de la ciudad, en la plaza de Medina del Campo (conocida popularmente como de las Sirenas), nombre que recibe de las sirenas al estilo griego, mujeres aladas, que aparecen en los capiteles de la Iglesia de San Martín. Hay quien piensa erróneamente que las dos esfinges que rematan la escalinata y representan a estos seres mitológicos, pero no, son simples esfinges realizadas por Francisco Bellver en 1852. Otras esculturas en la ciudad son las dedicadas al médico Andrés Laguna por el segoviano Florentino Trapero y ubicada en plaza de los Huertos, el busto de Lope de la Calle Martín, presidente de la Diputación provincial que realizó Emiliano Barral y que puede contemplarse en la plaza de San Facundo o el monumento “El Favorito”, obra de Toribio García de Andrés a principios del siglo XX.
Además de esta serie de monumentos y esculturas, se esconden el algunos rincones de la ciudad otras imágenes de carácter religioso que también merecen mención. La más significativa de ellas es la Virgen del Acueducto, ubicada en la hornacina central que el monumento presenta desde la plaza del Azoguejo y que ya se encontraba en ella en el siglo XVI, como recuerda Colmenares en su historia de Segovia. Al elenco de vírgenes pertenecen también la de la Fuencisla en la calle Velarde, la de los Remedios en la puerta de San Juan, la del Socorro en la puerta de San Andrés o la del Carmen en la calle de su nombre, entre otras.